Como corredor de seguros actuamos como intermediarios de varias compañías aseguradoras, sin estar vinculado en exclusiva a ninguna de ellas, comercializando contratos de seguro de manera independiente y buscando siempre asesorar al cliente para, de esta manera, conseguir la póliza más adecuada.
Un corredor de seguros se debe a sus clientes y no a las compañías aseguradoras. Este es un punto muy importante a tener en cuenta cuando se quiere contratar un seguro. En nuestra oficina velaremos siempre para que el seguro que contrate sea el más adecuado a sus necesidades y al mejor precio.
No cobramos nada al cliente por nuestro trabajo. Las compañías aseguradoras nos pagan una comisión que no se repercute, en ningún caso, al cliente como sobreprecio.
En todo momento estamos ahí para ayudar al cliente, no solo en la elección de la póliza más adecuada si no también cuando surge un siniestro, realizando, si el cliente lo desea, la tramitación del parte, el seguimiento de las reparaciones o encargándonos de las reclamaciones pertinentes a la compañía para que se cumpla el contrato firmado.
En definitiva, somos una oficina de asesoramiento y tramitación de seguros que vela siempre por los intereses de los clientes, no solo en el momento de la contratación del seguro ya que estaremos ahí, siempre, buscando el mejor servicio y acompañamiento.